
Entonces sabíamos lo que no se hace
"Sabíamos, por ejemplo, que no se mata a traición ni por la espalda, y menos aún a alguien desarmado. Que no se pega a quien es claramente más débil, y jamás a una mujer, por tanto, en ninguna circunstancia. Que “dos contra uno, mierda para cada uno”, esto es, que resulta inadmisible la paliza de varios a uno solo, sin posibilidad para éste de devolver un golpe. Que un adulto no daña a un niño ni a un animal indefenso, porque no hay igualdad de condiciones. Que uno no se chiva de lo que ha hecho un compañero, sino que debe arreglárselas con él por su cuenta. Que si uno quiere vengarse o escarmentar a alguien, ha de encargarse en persona, asumiendo el riesgo de salir malparado, y no enviar a otros en su nombre, como esbirros o sicarios. Eran enseñanzas elementales e irrenunciables, que en gran medida se aprendían solas, sin demasiada necesidad de que nos las inculcaran, aunque todo ayuda...
...Lo llamativo de hoy no es que se haga lo que no se hace –eso no es nuevo–, sino que hacerlo no traiga al instante el universal descrédito de quienes lo han hecho."
de Javier Marias
Leelo entero
aquíEtiquetas: visto por ahí